Bienvenida 
by Mario Benedetti 

             Se me ocurre que vas a llegar distinta 
             no exactamente más linda 
             ni más fuerte 
             ni más dócil 
             ni más cauta 
             tan sólo que vas a llegar distinta 
             como si esta temporada de no verme 
             te hubiera sorprendido a vos también 
             quizá porque sabes 
             cómo te pienso y te enumero 

             después de todo la nostalgia existe 
             aunque no lloremos en los andenes fantasmales 
             ni sobre las almohadas de candor 
             ni bajo el cielo opaco 

             yo nostalgio 
             tú nostalgias 
             y cómo me revienta que él nostalgie 

             tu rostro es la vanguardia 
             tal vez llega primero 
             porque lo pinto en las paredes 
             con trazos invisibles y seguros 

             no olvides que tu rostro 
             me mira como pueblo 
             sonríe y rabia y canta 
             como pueblo 
             y eso te da una lumbre 
             inapagable 

             ahora no tengo dudas 
             vas a llegar distinta y con señales 
             con nuevas 
             con hondura 
             con franqueza 
             sé que voy a quererte sin preguntas 
             sé que vas a quererme sin respuestas.



Rostro de Vos 
by Mario Benedetti  
                      Tengo una soledad 
                      tan concurrida 
                      tan llena de nostalgias 
                      y de rostros de vos 
                      de adioses hace tiempo 
                      y besos bienvenidos 
                      de primeras de cambio 
                      y de último vagón 

                      tengo una soledad 
                      tan concurrida 
                      que puedo organizarla 
                      como una procesión 
                      por colores 
                      tamaños 
                      y promesas 
                      por época 
                      por tacto 
                      y por sabor 

                      sin un temblor de más 
                      me abrazo a tus ausencias 
                      que asisten y me asisten 
                      con mi rostro de vos 

                      estoy lleno de sombras 
                      de noches y deseos 
                      de risas y de alguna 
                      maldición 

                      mis huéspedes concurren 
                      concurren como sueños 
                      con sus rencores nuevos 
                      su falta de candor 
                      yo les pongo una escoba 
                      tras la puerta 
                      porque quiero estar solo 
                      con mi rostro de vos 

                      pero el rostro de vos 
                      mira a otra parte 
                      con sus ojos de amor 
                      que ya no aman 
                      como víveres 
                      que buscan a su hambre 
                      miran y miran 
                      y apagan mi jornada 

                      las paredes se van 
                      queda la noche 
                      las nostalgias se van 
                      no queda nada 

                      ya mi rostro de vos 
                      cierra los ojos 

                      y es una soledad 
                      tan desolada.
					  

				  
Asunción de Ti 
by Mario Benedetti - 1948-1950 

                   1 

              Quién hubiera creído que se hallaba 
              sola en el aire, oculta, 
              tu mirada. 
              Quién hubiera creído esa terrible 
              ocasión de nacer puesta al alcance 
              de mi suerte y mis ojos, 
              y que tú y yo iríamos, despojados 
              de todo bien, de todo mal, de todo, 
              a aherrojarnos en el mismo silencio, 
              a inclinarnos sobre la misma fuente 
              para vernos y vernos 
              mutuamente espiados en el fondo, 
              temblando desde el agua, 
              descubriendo, pretendiendo alcanzar 
              quién eras tú detrás de esa cortina, 
              quién era yo detrás de mí. 
              Y todavía no hemos visto nada. 
              Espero que alguien venga, inexorable, 
              siempre temo y espero, 
              y acabe por nombrarnos en un signo, 
              por situarnos en alguna estación 
              por dejarnos allí como dos gritos 
              de asombro. 
              Pero nunca será. Tú no eres ésa, 
              yo no soy ése. ésos, los que fuimos 
              antes de ser nosotros. 

              Eras sí pero ahora 
              suenas un poco a mí. 
              Era sí pero ahora 
              vengo un poco de ti. 
              No demasiado, solemente un toque, 
              acaso un leve rasgo familiar, 
              pero que fuerce a todos a abarcarnos 
              a ti y a mí cuando nos piensen solos. 

                   2 

              Hemos llegado al crepúsculo neutro 
              donde el día y la noche se funden y se igualan. 
              Nadie podrá olvidar este descanso. 
              Pasa sobre mis párpados el cielo fácil 
              a dejarme los ojos vacíos de ciudad. 
              No pienses ahora en el tiempo de agujas, 
              en tiempo de pobres desesperaciones. 
              Ahora sólo existe el anhelo desnudo, 
              el sol que se desprende de sus nubes de llanto, 
              tu rostro que se interna noche adentro 
              hasta sólo ser voz y rumor de sonrisa. 

                   3 

              Puedes querer el alba 
              cuando ames. 
              Puedes 
              venir a reclamarte como eras. 
              He conservado intacto tu paisaje. 
              Lo dejaré en tus manos 
              cuando éstas lleguen, como siempre, 
              anunciándote. 
              Puedes 
              venir a reclamarte como eras. 
              Aunque ya no seas tú. 
              Aunque mi voz te espere 
              sola en su azar 
              quemando 
              y tu sueño sea eso y mucho más. 
              Puedes amar el alba 
              cuando quieras. 
              Mi soledad ha aprendido a ostentarte. 
              Esta noche, otra noche 
              tú estarás 
              y volverá a gemir el tiempo giratorio 
              y los labios dirán 
              esta paz ahora esta paz ahora. 
              Ahora puedes venir a reclamarte, 
              penetrar en tus sábanas de alegre angustia, 
              reconocer tu tibio corazón sin excusas, 
              los cuadros persuadidos, 
              saberte aquí. 
              Habrá para vivir cualquier huida 
              y el momento de la espuma y el sol 
              que aquí permanecieron. 
              Habrá para aprender otra piedad 
              y el momento del sueño y el amor 
              que aquí permanecieron. 
              Esta noche, otra noche 
              tú estarás, 
              tibia estarás al alcance de mis ojos, 
              lejos ya de la ausencia que no nos pertenece. 
              He conservado intacto tu paisaje. 
              pero no sé hasta dónde está intacto sin ti, 
              sin que tú le prometas horizontes de niebla, 
              sin que tú le reclames su ventana de arena. 
              Puedes querer el alba cuando ames. 
              Debes venir a reclamarte como eras. 
              Aunque ya no seas tú, 
              aunque contigo traigas 
              dolor y otros milagros. 
              Aunque seas otro rostro 
              de tu cielo hacia mí.



Ausencia de Dios 
by Mario Benedetti - 1948-1950 

             Digamos que te alejas definitivamente 
             hacia el pozo de olvido que prefieres, 
             pero la mejor parte de tu espacio, 
             en realidad la única constante de tu espacio, 
             quedará para siempre en mí, doliente, 
             persuadida, frustrada, silenciosa, 
             quedará en mí tu corazón inerte y sustancial, 
             tu corazón de una promesa única 
             en mí que estoy enteramente solo 
             sobreviviéndote. 

             Después de ese dolor redondo y eficaz, 
             pacientemente agrio, de invencible ternura, 
             ya no importa que use tu insoportable ausencia 
             ni que me atreva a preguntar si cabes 
             como siempre en una palabra. 

             Lo cierto es que ahora ya no estás en mi noche 
             desgarrándome idéntica a las otras 
             que repetí buscándote, rodeándote. 
             Hay solamente un eco irremediable 
             de mi voz como niño, esa que no sabía. 

             Ahora qué miedo inútil, qué vergüenza 
             no tener oración para morder, 
             no tener fe para clavar uñas, 
             no tener nada más que la noche, 
             saber que Dios se muere, se resbala, 
             que retrocede con los brazos cerrados, 
             con los labios cerrados, con la niebla, 
             como un campanario atrozmente en ruinas 
             que desandara siglos de ceniza. 

             Es tarde. Sin embargo yo daría 
             todos los juramentos y las lluvias, 
             las paredes con insultos y mimos, 
             las ventanas de invierno, el mar a veces, 
             por no tener tu corazón en mí, 
             tu corazón inevitable y doloroso 
             en mí que estoy enteramente solo 
             sobreviviéndote.



Todavía 
by Mario Benedetti 

                 No lo creo todavía
                 estás llegando a mi lado
                 y la noche es un puñado
                 de estrellas y de alegría

                 palpo gusto escucho y veo
                 tu rostro tu paso largo
                 tus manos y sin embargo
                 todavía no lo creo

                 tu regreso tiene tanto
                 que ver contigo y conmigo
                 que por cábala lo digo 
                 y por las dudas lo canto

                 nadie nunca te remplaza
                 y las cosas más triviales
                 se vuelven fundamentales
                 porque estás llegando a casa

                 sin embargo todavía
                 dudo de esta buena suerte
                 proqu el cielo de tenerte
                 me parece fantasía

                 pero venís y es seguro
                 y venís con tu mirada
                 y por eso tu llegada
                 hace mágico el futuro

                 y aunque no siempre he entendido
                 mis culpas y mis fracasos
                 en cambio se que en tus brazos
                 el mundo tiene sentido

                 y si beso la osadía
                 y el milagro de tus labios
                 no habrá dudas ni resabios
                 te querré más
                              todavía



Táctica y Estrategia 
by Mario Benedetti 

                  Mi táctica es mirarte 
                  aprender como sos 
                  quererte como sos. 

                  mi táctica es hablarte 
                  y escucharte construir con palabras 
                  un puente indestructible. 

                  mi táctica es quedarme 
                  en tu recuerdo 
                  no sé como, ni sé 
                  con que pretexto 
                  pero quedarme en él. 

                  mi táctica es ser franco 
                  y saber que sos franca 
                  y que no nos vendamos 
                  simulacros 
                  para que entre los dos 
                  no haya telón ni abismos. 

                  mi estrategia en cambio 
                  es más produnda 
                  y más simple 

                  mi estrategia es 
                  que un día cualquiera 
                  no sé como, ni sé 
                  con que pretexto 
                  por fin me necesites

				  

Mario Benedetti
Ultima Noción de Laura

                       Usted Martín Santomé no sabe
                        cómo querría tener yo ahora
                   todo el tiempo del mundo para quererlo
                     pero no voy a convocarlo junto a mí
                  ya que aún en el caso de que no estuviera
                              toda muriéndome
                              entonces moriría 
                      sólo de aproximarme a su tristeza.

                       Usted Martín Santomé no sabe
                    cuánto he luchado por seguir viviendo
                      cómo he querido vivir para vivirlo
                    porque me estoy muriendo, Santomé.

                            Usted, claro, no sabe 
                         ya que nunca se lo he dicho
                                 ni siquiera
                  en esas noches en que usted me descubre
                      con sus manos incrédulas y libres
                       usted no sabe cómo yo valoro 
                       su sencillo coraje de quererme.

                       Usted Martín Santomé no sabe
                            y sé que no lo sabe 
                          porque he visto sus ojos
                                despejando
                           la incógnita del miedo.

                           No sabe que no es viejo
                             que no podría serlo
                    en todo caso allá usted con sus años
                       yo estoy segura de quererlo así.

                       Usted Martín Santomé no sabe
                     qué bien, que lindo dice Avellaneda
                        de algún modo ha inventado
                          mi nombre con su amor.

                   Usted es la respuesta que yo esperaba
                   a una pregunta que nunca he formulado
                             usted es mi hombre
                            y yo la que abandono
                             usted es mi hombre
                             y yo la que flaqueo

                       Usted Martín Santomé no sabe
                     al menos no lo sabe en esta espera
                      qué triste es ver cerrarse la alegría
                              sin previo aviso
                            de un brutal portazo.

                                  Es raro
                                 pero siento
                            que me voy alejando
                              de usted y de mí
                          que estábamos tan cerca
                              de mí y de usted.

                          Quizá porque vivir es eso
                               es estar cerca
                      y yo me estoy muriendo Santomé
                               no sabe usted
                                 qué oscura
                                  qué lejos
                                qué callada

                                   Usted
                                   Martín
                            Martín... ¿cómo era?
                          los nombres se me caen
                        yo misma me estoy cayendo

                           usted de todos modos
                             no sabe ni imagina
                            qué sola va a quedar
                                 mi muerte
                                    sin
                                    su 
                                     vi
                                    da.
									

									
Mario Benedetti
La Culpa es de Uno 

                   Quizá fue una hecatombe de esperanzas
                   un derrumbe de algún modo no previsto
                   ¡ah! pero mi tristeza sólo tuvo un sentido

                     todas mis intuiciones se asomaron
                              para verme sufrir
                            y por cierto me vieron

                      Hasta aquí había hecho y rehecho
                            mis trayectos contigo
                         hasta aquí había apostado
                            a inventar la verdad 
                       pero vos encontraste la manera
                             una manera tierna
                            y a la vez implacable
                           de desahuciar mi amor

                     Con un solo pronóstico lo quitaste
                     de los suburbios de tu vida posible
                         lo envolviste en nostalgias
                      lo cargaste por cuadras y cuadras
                                y despacito

                     sin que el aire nocturno lo advirtiera
                            ahí nomás lo dejaste
                            a solas con su suerte
                              que no es mucha

                            Creo que tenés razón
                   la culpa es de uno cuando no enamora
                      y no de los pretextos ni del tiempo

                          hace mucho, muchísimo
                          que yo no me enfrentaba
                           como anoche al espejo
                         y fue implacable como vos
                              mas no fue tierno
                              ahora estoy solo
                              francamente solo

                         siempre cuesta un poquito
                       empezar a sentirse desgraciado

                             antes de regresar 
                     a mis lóbregos cuarteles de invierno

                     con los ojos bien secos por si acaso

                  miro cómo te vas adentrando en la niebla
                           y empiezo a recordarte.